Socialismo
- Will Lukas
- 18 abr 2023
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📷 Neife Rigau
✍ Ámbar Ferrara
“Somos socialistas, pa’lante y pa’lante, y al que no le guste que tome purgante”, fue una conguita muy popular en los años 60, cuando Fidel declaró el carácter socialista de la Revolución, dejando patidifuso al mundo entero, a la mitad de Cuba, e incluso, a miembros del propio 26 de julio.
¿Por qué este giro tan dramático de los acontecimientos?
Adoptar un sistema de distribución económica y asumir su ideología política como doctrina para guiar a la revolución recién nacida, era algo difícil de creer y digno de mentes atrofiadas por el egocentrismo, que no son absueltas por la historia, sino excretadas. Tirar el manto del marxismo leninismo a un movimiento de liberación nacional, que fue bastante plural, pues el M-26-7 pactó con los demás movimientos saltando su color ideológico para, una vez conquistado el triunfo, llamar a elecciones libres y gobernar en coalición (sonido de “trompetilla”), fue dejar morir a un recién nacido de asfixia. Los que acudieron en masa al memorable acto ese día, cual ganado, entraron en el corral socialista de la revolución vitoreando un sí irracional, que se trasformó en uno de los mejores chantajes emocionales de la historia contemporánea.
La masa gritó sí cuando decidieron enviar a sus hijos a escuelas al campo, sí al aprendizaje de un idioma completamente diferente, lánguido e invernal, sí a la vulgarización marxista, sí a la Ofensiva Revolucionaria, sí a una Zafra de 10 millones que destrozó la economía del país, sí a familias separadas por la tabula ideológica, llorando desde las dos orillas.
Un paso al frente para las tareas de choque, para sacrificar a la juventud en el altar del hombre nuevo, para ver como se destruyó en un día lo que había tardado años en construirse. Un socialismo que enseñó a leer, a escribir y a apreciar el arte, pero inmediatamente cerró coto sobre qué leer, qué escribir y qué tipo de arte era digno de apreciarse.
¿Dónde está el principio de distribución socialista cuando un anciano tiene que pagar el triple por medicinas en la “bolsa negra”? ¿Dónde está cuando un obrero tiene que resolver para poder alimentar a su familia? ¿Qué socialismo es ese donde hay hospitales apertrechados con todo para una casta militar y en los del pueblo muere el futuro de la nación?
Este es el socialismo que denuncia en organismos internacionales las muertes de niños por falta de atención médica, y ninguno de ellos es cubano, mientras en Cuba las ambulancias no llegan a tiempo. Este es el socialismo del racionamiento, las colas, los absurdos, los profesionales de mercachifles, y los mercachifles con yate y mansiones. Es el sistema del ostracismo, del anquilosamiento, del susurro, del tiempo detenido en autos y edificios ruinosos, de apagones y balsas al mar.
Este es el socialismo de los hoteles, de las ferias comerciales donde solo comen los que son «más iguales que otros». El socialismo que pide resistir bajo el chantaje de la plaza sitiada, del enemigo inminente, del lobo que viene, que viene, que viene…
La oveja siempre temió al lobo y terminó siendo devorada por el pastor.




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