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LOS TENGO ABAJO

  • hace 11 minutos
  • 2 min de lectura

Un relato de Eloísa García


Mi esposo dice que le duele estar sentado, acostado, caminar y hasta respirar. El dolor es insoportable.


Está tirado en el piso del cuarto.


Es un hombre fuerte que rara vez muestra dolor. Pero ahí está, buscando una posición que le dé un momento de tregua.


La primera vez que le pasó, busqué en Google qué era un cólico nefrítico. Un cálculo puede obstruir el uréter y provocar dolor intenso.


Esta vez vamos al policlínico y nos dicen que solo hay paracetamol.


Volvemos a casa. Mi esposo entra y nosotras salimos a tocar puertas en busca de diclofenaco en ámpulas.


Mis vecinos más adultos solo tienen en tabletas, pero a mi esposo una pastilla no le alivia el dolor.


Mi suegra me sugiere ir a casa de la doctora que vive al doblar de mi cuadra. Por supuesto, tampoco tiene. Me recomienda buscar tramadol.


Entonces pienso en la vecina del fondo. Su esposo tiene cáncer. Llego a su casa y me quedo mirando la puerta.


¿Cómo pedirle a esta mujer lo único que probablemente alivia el dolor de su esposo?


Me trago la pena y toco. Ella, sin dudarlo, me da una pastilla. Regreso a casa. Mi esposo se la toma. El dolor continúa y llegan las náuseas.


Mi suegra sugiere buscar algo para aliviar las náuseas y después probar suerte en Revolico.


Camino varias cuadras buscando conexión a internet hasta que consigo que cargue WhatsApp. Entro a los grupos de medicamentos. Busco, pregunto.


Nada.


Regreso a casa derrotada, sin saber cómo ayudar a mi esposo.


Lo dejo en el cuarto. Dice que hasta respirar le duele. Camino al patio para encender el carbón. Aquí estoy, con las manos tiznadas, prendiendo fuego a una bolsa de nailon.


Logro encenderlo. Pongo un jarro con agua al fuego y arranco unas hierbas silvestres.


En mi familia conocemos esa planta como Los tengo abajo. Mi abuela aseguraba que ayudaba con los cálculos renales.


Lavo bien las hojas y las echo al agua, que ya empieza a burbujear. Las miro hervir mientras mi esposo se contrae de dolor en el suelo del cuarto.

 
 
 

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