MARCHANDO EN LA OSCURIDAD
- hace 2 días
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✍️ Ghabriel Pérez
Una vez más desfilaron entre hambre y apagones. La marcha cuenta con menos pueblo que nunca, pero cuenta. La voz oficial habla de un mar de personas por las calles de las principales ciudades.
Luego, ante el móvil, las imágenes que llevan a las sabias conclusiones.
Desde finales de abril comenzaron los memes ante la noticia de la celebración del 1.° de mayo y vimos convertidas en el hazmerreír a las principales figuras de las organizaciones políticas convocantes. Luego, la oposición, disidencia y pensamiento contestatario fueron lo que más se leyó por todas partes, hasta en las páginas del oficialismo abundan los criterios desfavorables, críticas y burlas.
Bastaría abrir CubaDebate. Incluso los perfiles de los primeros secretarios del PCC en cualquier provincia, se llenan de insultos por parte de voces que, desde dentro y fuera de Cuba, no se callan y condenan la persistencia de un discurso de triunfalismo en las supuestas tribunas de los trabajadores.
Qué trabajador va a gusto a cantarle a un sistema de gobierno que no garantiza la cuota de pan normado desde hace meses, cuando se sobrevive con el paquete de leche a precios por encima del salario del mes y el café desaparecido de las bodegas del barrio.
Llegó el 1.° de mayo, pero este 30 de abril fue otra noche en que los padres no durmieron. Se dedicaron a espantar los mosquitos cercanos a la cama de sus hijos y a velar la llegada de la corriente eléctrica en la madrugada para preparar comidas y meriendas.
El “festejo” sigue empeñado en condenar al “imperialismo yanqui” y ratificar el socialismo como sistema político irrevocable, pero desde el capitalismo llegan las lámparas de batería, el combo, las remesas y hasta la ayuda médica que nos hace la vida sostenible.
¿Será de manera impositiva que el pueblo desfila con carteles escritos con base en consignas obsoletas y partidistas?
Pienso en lo irrespetuoso a la inteligencia al ver brazos que levantan carteles con consignas como ¡AQUÍ NO SE RINDE NADIE!, cuando cada trabajador conoce de familiares, vecinos, amigos y colegas de su centro de trabajo que “se rinden” en número de miles, y dicen no al fracaso económico y se oponen al sistema político y emigran.
No se rinde nadie, pero la cuadra se está quedando vacía.
No se rinde nadie, pero cada vez hay menos sillas en las mesas.
No se rinde nadie, pero es dramática la ausencia de maestros y médicos.
¿No se rinde nadie?
📷 Juan Pablo Estrada




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