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¿FINANCIADOS POR EL IMPERIO?

hace 7 minutos
3 min de lectura

✍️ Juan Arturo Miller


Me siento al lado de mi papá que está revisando Facebook en su teléfono, unas veces lo hace para relajar, otras para informarse, igual que yo. Le sale una foto de una joven trigueña de pelo rizado: es Anna Bensi. Me dice en voz alta que la muchacha es valiente, lee los comentarios y comprueba que la gran mayoría la apoya, pero también ve improperios y descalificativos de toda clase.


En esta maquinaria, el oficialismo lanza su ejército de ciberclarias a desacreditar, no solo a los llamados opositores, sino a todo ser pensante que se exprese en redes, que diga la verdad; ni curas ni monjas se salvan de sus ofensas. Tienen todo un maletín de peyorativos, pero gustan de uno en específico, que enarbolan como la cumbre de la perversidad: "financiados por el imperio".


Mientras pienso exactamente qué financia el imperio, mi padre me dice que se ha quedado sin megas y que debo mandarle un mensajito a mi prima para que le recargue en la próxima promoción de ETECSA.


Oigo un griterío en el portal. A esta hora salen los muchachos de la escuela. Miro por la ventana y noto los pícaros ojos de mi vecinita Lucy, que viene siempre a buscar a mi niña para jugar. Me muestra con orgullo su pañoleta recién estrenada. "Ya soy pionera", exclama, con el orgullo infantil de la inocencia. Con alegría abre su mochila de Stitch, saca un cuaderno marmoleado para mostrarme sus avances escolares y me cuenta que está motivada, pues cuando le queda el trazo limpio su mamá le pone una pegatina en la libreta de repasos. Las de Barbie son las que más le gustan.


Lucy tiene seis años, una energía desbordante y ríe todo el tiempo. Pero ella no sabe —aún no tiene edad para entenderlo— que esa infancia, de momento feliz, está respaldada por su abuela, que vive en Estados Unidos. El uniforme, los zapatos, las medias, la mochila, los útiles escolares, la ropa, los juguetes y hasta los paneles solares para que pueda dormir han sido "financiados por el imperio".


Porque, en realidad, ¿qué aspecto de la vida del cubano no ha sido forzado a ser financiado por un emigrado de una forma u otra? ¿Mi papá con su jubilación en moneda nacional puede comprar la leche en polvo que se oferta en las tiendas en dólares? Ha sido el propio régimen, ese mismo que sataniza a los opositores, disidentes y periodistas y los llama mercenarios, el que ha implementado toda una infraestructura que depende de los dólares, la moneda del "imperio", pero anhelada con delirio por GAESA, ETECSA, TRD y demás monopolios de la dictadura.


Sin mis primas y mis tías, que nos recargan el teléfono, que de vez en cuando nos envían dinero y cositas para la niña, no sé qué sería de nosotros. Mi papá es un viejo, mi mujer y yo trabajamos con el estado, a veces yo hago cosas para un particular, y cada día que pasa los gastos son mayores: comida, medicamentos, ropa, zapatos, eso siempre es lo básico, pero ahora hasta el respaldo eléctrico, gas y, en algunos casos, incluso pipas de agua han pagado las remesas de los familiares, con tal de aliviar el sufrimiento de los que permanecemos secuestrados en la isla.


¿Acaso existe un dólar bueno y un dólar malo? ¿Cómo es posible que para ciertas cosas sea dinero sucio y para otras signifique la vida, medianamente digna, de muchos cubanos? Con qué moral pueden pararse, aquí y en la ONU, a decir que la oposición es "financiada por el imperio", si todo el estado cubano está construido para drenar y buscar desesperadamente que la divisa "imperialista" entre a sus mipymes. ¿Acaso fueron los disidentes quienes dolarizaron al país?


Lucy se despide porque mi niña no está, y se va corriendo con su mochila de Stitch y su cuaderno de pegatinas brillantes. La pañoleta la puso el régimen. Todo lo demás lo puso "el imperio".


📷 Anet García

 
 
 

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