FELIZ CUMPLEAÑOS, LIBERTAD
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✍️ Alejandra García
Este 4 de julio, Estados Unidos de América (EUA) cumple 250 años de haberle dicho no a un rey. Hay conciertos en Los Ángeles y veleros en Nueva York. Doscientos cincuenta años discutiendo qué significa ser libres. Hasta eso es un lujo: gritarse la identidad sin que nadie te calle con un arma.
A 150 kilómetros de la Florida, otra isla también tiene su fecha: 1959, cuando el discurso oficial prometió el fin del imperio y la libertad. Sesenta y siete años después, la capital cocina con carbón, hace cola por el pan a las siete de la mañana, y quejarte de un apagón puede costarte más de diez años de cárcel.
Doscientos cincuenta años de independencia hicieron el país más rico del planeta. Sesenta y siete de liberación hicieron uno donde el 96 % no tiene comida garantizada, y donde miles de cubanos agitan cada 4 de julio la bandera ajena porque no pueden agitar la propia.
En La Habana, hasta celebrar la libertad ajena cuesta la libertad propia. Este año, cuando Mike Hammer, jefe de misión de EUA, abrió su residencia para el brindis, la Seguridad del Estado montó su operativo de siempre: patrullas, agentes tocando puertas, la amenaza de quedarse en casa. A las periodistas independientes Camila Acosta y Yoani Sánchez, que viven en La Habana, les tocó lo mismo: vigilancia frente a sus propias casas para que no pudieran salir hacia el evento.
A nuestro director, Henry Constantin, en Camagüey, se lo advirtieron dos veces. El lunes, un agente le dijo directamente que no podía asistir. El miércoles por la noche, una patrulla esperaba en la cuadra de al lado, con gente parada ahí: no iba a viajar a La Habana. Cada vez que hay una celebración a la que invitan, llega la misma amenaza de encierro si uno asiste, porque para la Seguridad del Estado eso es mercenarismo.
Nadie dice que EUA sea el paraíso: también tiene grietas. Pero esa incomodidad es un privilegio: decirla en voz alta y dormir tranquilo. En Cuba, decirla te saca de la cama a la fuerza.
Dos naciones separadas por 250 años y una misma pregunta que no deja de doler. Una lleva dos siglos y medio discutiendo qué hacer con su libertad. La otra, medio siglo esperando que alguien se la devuelva.
Feliz cumpleaños, EUA. Ojalá algún día también podamos celebrar el nuestro.
📷 Banderas de Cuba y EUA | Web | CNN en Español




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