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ENTRE EL DESASTRE NATURAL Y EL POLÍTICO: EL CASO DE VENEZUELA

  • hace 1 día
  • 2 min de lectura

✍️ Anet García


Hemos visto las imágenes del desastre en Venezuela: edificios esqueléticos, escombros, cabillas, rescatistas improvisando, heridos: la viva estampa de la desesperación. Y la tragedia humana nos conmueve.


Por otro lado, y sin restarle un ápice de culpabilidad a la madre natura, estos hechos también nos invitan a la reflexión sobre el trasfondo que ha propiciado que el desastre sea mayor y la respuesta más lenta y escueta de lo que debió haber sido. Y sí, hablo del chavismo, sin complejo de hipercriticismo, porque el respeto al dolor ajeno no supone inhibir el razonamiento.


Rescatistas y vecinos cavando entre los escombros sin maquinaria pesada: un acto heroico, definitivamente. Familias sufriendo por la lentitud en la actualización de víctimas: desgarrador. Síntomas de una gestión de emergencias muy deficiente y de un Estado despojado de sus capacidades más básicas.


Todas las edificaciones que se derrumbaron, ¿cayeron solo por la fuerza del sismo, o porque llevaban décadas sin mantenimiento adecuado o fueron construidas al margen de las normativas oficiales? Es probable que la crisis económica y la corrupción generalizada hicieran que se escatimara en calidad y seguridad durante años. ¿Le suena de algo?


La escasa presencia de la Fuerza Armada en las labores de rescate, ¿es por falta de efectivos o equipamiento? Algunos podrían pensar que el chavismo desmanteló metódicamente las estructuras de protección civil para transmutar a los militares en meras herramientas de represión política.


¿Y los medios de comunicación? La censura y la persecución a los medios independientes bajo el régimen de Maduro han dejado a la población sin cifras oficiales fiables, por lo que la propia ciudadanía ha tenido que improvisar plataformas para rastrear a los desaparecidos.


Los hospitales y clínicas después de un fenómeno de este tipo nunca dan abasto, es cierto: no alcanza el personal ni los insumos ni los equipos. Pero ¿y antes, en qué estado estaban esos mismos centros? Las malas condiciones ya existentes han reducido drásticamente la capacidad de respuesta médica.


Por desgracia, los sismos añadieron desastre natural a un país donde ya había desastre político, económico y social, donde la corrupción y la gestión mafiosa con maquillaje ideológico devastaron la infraestructura en un proceso sistemático de demolición institucional.


Pasó en Venezuela después de veintitantos años de chavismo. Ahora lo invito a que se asome a la ventana, real o digital, y eche un vistazo a su pueblo, a su ciudad. ¿Se imagina usted que pasara hoy en Cuba?


📷 Anet García

 
 
 

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