EL SOLAR DE LA DISCORDIA
- hace 2 días
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✍️ Pedro Armando Junco
Luego de su derrumbe total en el año 2000, el viejo edificio multifamiliar de dos plantas aledaño al cine América desapareció por completo y quedó un solar yermo con más de 450 metros cuadrados en el apetecido centro de la ciudad de Camagüey.
A partir de ese momento solo ha servido a proyectos inoperantes y ambiciones frustradas. Larga sería la historia de estos inútiles esfuerzos por ocupar el sitio, siempre coartados por la Oficina del Historiador de la Ciudad o el Departamento de Planificación Física.
Recuerdo la vez que una alta oficial del MININT pretendió cogérselo todo y dejar solo un trillo como salida a las familias ocupantes de los apartamentos construidos detrás del viejo inmueble.
Aquella vez todos los vecinos se reunieron y protestaron; yo puse mi granito de arena por las redes y la alta dirigente del MININT tuvo que marcharse con su ambición a otra parte.
Pero entonces el Solar de la Discordia se convirtió en el vertedero de la zona. Y de eso hay constancia en varias publicaciones mías elevando las quejas de una población afectada por la pestilencia de las inmundicias echadas allí sin el menor escrúpulo.
Sin embargo, al margen de la buena aceptación de los vecinos a tener más cerca los productos de primera necesidad y con la esperanza de que sean algo menos caros, se le atraviesa otra vez lo decretado por Planificación Física: nuevamente el trillo de cuatro metros de salida a los vecinos de atrás, como pretendiera la alta oficial hace ya algunos años.
Según nos cuenta el doctor Balaguer, vecino del edificio, sostuvieron una discusión muy franca con el presidente del Consejo Popular de la zona, apodado Kiki, y el que se presentó como jefe de Planificación Física, cuyo nombre no hemos podido averiguar. Este último, con total intransigencia, determinó que la salida del edificio solo podrá contar con cuatro metros de ancho.
A la luz de una mirada imparcial, la ubicación de los kioscos decretada por la Oficina de Planificación Física no solo es disfuncional y caótica, sino, para decirlo en buen cubano, una chapucería ridícula.
Esperemos que este mensaje llegue a oídos receptivos y a criterios congruentes; que el proyecto de ubicación de los kioscos no se convierta en la complacencia de un dirigente inepto, sino, como debería ser siempre en cuestiones públicas, que sea llevado a término por personal capacitado.
📷 Pedro Armando Junco




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