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EL COLMO DE LA CRISIS ECONÓMICA

hace 23 horas
2 min de lectura

✍️ Pedro Armando Junco


Nos contaba Rolando González, un amigo de la familia, que salió esta mañana a comprar ají de cocina. Mercy, su mujer, le recalcó que mirara que estuvieran grandes, porque los últimos que había comprado eran tallo y semillas.


A dos cuadras de su casa, un carretillero de esos que deambulan a cientos por la ciudad los vendía; no por libras, porque pesan muy poco, sino en la capacidad de un potecito azul que alguna vez fuera de helado.


El vendedor le permitió escogerlos hasta llenar el pote; y Rolando, por supuesto, tomó los más grandes como le ordenó Mercy. Al preguntar cuánto debía, el vendedor le respondió que 350 pesos.


Ya de regreso a casa, al vaciar la jabita, se le ocurrió contarlos. Once ajíes para condimentar la comida le habían salido a un costo de 31 pesos y 81 centavos cada uno.


Al referir la anécdota hubo hasta carcajadas y choteo, porque es una verdad indiscutible que el cubano se ríe hasta de su propia desgracia.


Pero uno del grupo agregó su experiencia la vez que compró un cucurucho de maní a un vendedor callejero y se le ocurrió contar los granos: a más de un peso le importó cada semilla.


Entonces ya no hubo carcajadas ni choteo, sino rostros compungidos por la verdad de ese dolor que nos aplasta.


No es que el carretillero sea un especulador: es que el peso ya no alcanza para nada, y el régimen está al tanto.


Con solo dos anécdotas podemos concluir que la dictadura pretende hacer creer que los billetes que pone en circulación y paga al pueblo representan dinero. Sin embargo, a la vista de cualquier espectador objetivo, estos tiques ilustrados con fotos no son más que papeles sueltos sin valor alguno, algo así como aquellos que utilizamos cuando jugamos Monopolio.


La población ingenua se alegra siempre con la subida de salarios y retiros, con la circulación de billetes nuevos de mayor envergadura —ahora alcanzan hasta los cinco mil pesos—, y no se percata de que detrás de esta manipulación arbitraria del sistema financiero nacional, el régimen esconde una inflación acelerada que roba y devalúa hasta el último centavo de sus ahorros.


📷 Pedro Armando Junco

 
 
 

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