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CUÍDATE, CHILE, DE CUBAS REPETIR

  • hace 21 horas
  • 2 Min. de lectura

✍️ Ghabriel Pérez


En tiempos del pinochetismo yo estudiaba en el Insituto Politécnico de la Construcción de Holguín y Miladis Báez Díaz me distinguía diciendo que yo hablaba igual que los universitarios chilenos.


Yo agradecía que mi amiga me diferenciara del resto. Ella también era diferente. Mientras muchos solo hablaban de fútbol y descarguitas, nosotros teníamos una poética más comprometida con la suerte de los pueblos de Nuestra América. Chile y Costa Rica tenían prioridad en mi agenda. Buscaba con pasión saber de la democracia costarricense y de cómo los chilenos luchaban por quitarse de arriba a la dictadura.


Lloré cuando vi a Carmen Gloria Quintana (la mujer que intentaron quemar viva), en aquella plaza visitada por Juan Pablo II. Lloré, con pasajes de La casa de los espíritus. Lloré, con canciones de Violeta Parra y Víctor Jara.


Fue en tiempos de inicios del Festival Internacional de Cine Latinoamericano de La Habana y de escucharle a Pablo Milanés la promesa de pisar “las calles, nuevamente, de lo que fue Santiago ensangrentada”. Pablo pisó esas calles liberadas (hoy, el ICAIC prohíbe un documental dedicado al trovador).


En 2025, volví a mirar hacia Chile, con entrega. Noches y amaneceres volcado en si la suerte galoparía en contra de una de las democracias más humanistas de América Latina. Y el 14 de diciembre, Chile habló.


Habló alto. Habló claro. Habló firme.


Chile habla con poder de pueblo que sabe mirar desde los lentes que leen la página donde Dios escribe derecho en renglones torcidos.


Un Chile digno de su literatura y de su cultura política, le ha dicho no al comunismo. Y se lo ha dicho en voz que encuentra eco en el viento de los desiertos y sube a las cordilleras, como un telúrico mensaje de esperanza para el resto del continente. Desde los años 60 del pasado siglo ha estado mi país infiltrando gente en Chile. Aún en estos días de lapidaria izquierda, buena parte de los chilenos recibió con vítores al Silvio Rodríguez que insiste en cantar neciamente a favor de los tiranos.


No comprendo a esa parte chilena que prefiere ignorar que los cubanos vivimos en dictadura.


A José Antonio Kast le viene encima un país grande, grandioso, gigante, en todos los sentidos. El triunfo fue contundente: perdió el comunismo en todas las regiones del gran Chile. Lo celebramos los cubanos amantes de la libertad y el progreso.


¡Cuídate, Chile, de Cubas repetir! Nos asustaste, cuando escuchamos que la rojaza aspiraba a gobernarte en pleno siglo XXI. Nos pareció cosa de ficción en días del golpe más fraudulento de las fuerzas izquierdistas, con el voto robado a Edmundo González, por parte del comando dirigido por Nicolás Maduro, en Venezuela.


Quedó atrás, para los chilenos y los cubanos, la pesadilla. Triunfó la civilización.


De las manos de Gabriel Boric, la banda presidencial pasa a las del nuevo presidente de la república. El pasado 11 de marzo de 2026, día primero de José Antonio Kast como gobernante de casi 20 millones de chilenos.


¡Felicidades!


📷 José Antonio Kast | Web | BBC

 
 
 

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