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CUBA Y UN MUNDIAL A OSCURAS

  • hace 47 minutos
  • 2 min de lectura

✍️ Alejandra García


Cuba quedó fuera del Mundial dos veces: de la cancha y de la pantalla. No juega desde Francia 1938. Lo que duele más es otra cosa: que millones de cubanos que aman este deporte no puedan ni verlo.


Mientras 48 selecciones disputan, desde el 11 de junio hasta el 19 de julio, la Copa del Mundo más grande de la historia en Estados Unidos, México y Canadá, los cubanos juegan otro partido: encontrar corriente para disfrutarla.


Al pasar por la Triana, en Camagüey, hace dos días vi a unos niños jugando descalzos detrás de un balón remendado en una calle llena de baches. Gritaban nombres que conocen mejor que los de sus propios vecinos: Bellingham, Mbappé, Vinícius, Yamal. Uno hacía de Cristiano, otro de Messi, discutiendo quién se quedaba con cuál. Conocen de memoria la alineación del Real Madrid pero nunca han visto a la selección nacional ganar nada que importe. Visten camisetas de Brasil, Argentina, Francia: no la suya.


Dennis, un albañil amigo de la familia, lleva días arreglando el televisor en el Cotorro. No para ver a Cuba, sino noventa minutos de algo que no sea la crisis. El televisor no enciende. La corriente tampoco llega.


En Estrella Roja, un parqueador comentó que ni el fútbol dejan disfrutar en paz. Pedía corriente para ver un partido. Otros vendedores estiraban los datos móviles para aguantar el inaugural entre México y Sudáfrica. Yo hice lo mismo, probando canales de YouTube porque la transmisión se entrecortaba. No quería perderme el debut de España.


En La Habana, algunas embajadas y bares privados anuncian espacios para ver a sus selecciones. Pero eso es La Habana. ¿Qué opciones hay en Camagüey, en Holguín, en Pinar del Río?


El Mundial pasado, con la luz más estable y antes de que la inflación devorara todo, un cover en el Sport Bar de 23 y 12 no significaba dejar de comer al día siguiente. Hoy eso es un lujo. Eso es lo que nadie cuenta de Cuba y el Mundial: no la ausencia en la cancha, que ya es vieja, sino que un país que ama el fútbol con una fe que no merece tenga que hacer malabares para ver noventa minutos de normalidad.


Cuba lleva 88 años sin jugar un Mundial. La pregunta que más se repite no es quién va a ganar, sino: ¿habrá corriente para ver el próximo partido?


📷 El Mundial de Fútbol que se juega en los barrios cubanos | Web | Wikimedia Commons

 
 
 

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