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MUERE RAMIRO VALDÉS, EL TERCER HOMBRE DE LA DICTADURA

  • 21 jun
  • 1 min de lectura

✍️ Redacción


La madrugada de este domingo 21 de junio falleció en La Habana Ramiro Valdés, una de las figuras centrales del régimen castrista. Nacido en Artemisa en 1932, fue el tercer hombre de la dictadura, comandante de hierro y sombra, y su muerte ha sido recibida sin sorpresa. La noticia era esperada como las viejas consignas: repetida, gastada, sin estridencias.


Valdés se vinculó a Fidel Castro en los años 50 y participó en el asalto al Cuartel Moncada y en la expedición del Granma. Con la llegada al poder de Castro, ocupó cargos clave: fue ministro del Interior entre 1979 y 1985 y vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros. Desde esas posiciones, su nombre se pronunció por décadas con más terror que solemnidad, y quedó como un fantasma que recorría oficinas, cuarteles y plazas, con botas tan pesadas como una lápida. Heredero de los métodos estalinistas de espionaje, sus gestos marcaron la vida de muchos, y su legado no se mide en victorias sino en cicatrices.


La prensa oficialista lo despedirá con honores, como a un hombre de la "revolución", mientras el pueblo sabe que fue el guardián de una era donde la obediencia valía más que la vida. Ante el verdugo de olivo, dudar era un delito; pensar distinto, una traición que costaba cárcel, sufrimiento, exilio y hasta la vida. Su muerte no borra las noches de miedo, pero con él se apaga una parte de la maquinaria que convirtió a los ciudadanos en súbditos. Al fin se ha ido.

 
 
 

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