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LAS DUDAS Y LOS PORQUÉS

  • hace 1 hora
  • 2 min de lectura

✍️ Lupe Fernández


Nuestra sociedad, cada vez más necesitada y empobrecida, acostumbrada a repartir lo poco entre muchos y a las desigualdades, arrastra años de dudas, reclamos, injusticias, engaños y estafas.


¿Quién no recuerda el reparto de tickets para juguetes en el Día de Reyes después del 59? Y tras los juguetes, llegaron los artículos de uso personal. Recuerdo una reunión de los CDR discutiendo la entrega de blúmers de señora. Lo que allí se escuchó, mejor no repetirlo.


Luego vinieron zapatos, tejidos, hasta que se implantó la famosa libreta de abastecimiento. Después los artículos subieron de categoría y se repartían por los sindicatos: televisores, refrigeradores... Aquello rompió amistades y enrareció el ambiente laboral. El egoísmo, el "yo merezco más que tú", se volvió habitual y trajo faltas de respeto y desconfianza.


Abordo un tema desconocido para muchos jóvenes y quizá olvidado por otros, pero inevitable ahora que vuelve a debatirse la distribución de los módulos enviados por Estados Unidos a los más necesitados, cuyo reparto se ha confiado a la Iglesia Católica a través de Cáritas.


Sabemos que, por mucha ayuda que envíen —y la agradecemos—, nunca resolverá el problema de los hogares. Pero tampoco se logrará que todos queden satisfechos, por más medidas que se tomen.


Cáritas se caracteriza por su seriedad y justicia. Su reparto se ha basado en listados previos de las comunidades: personas encamadas, ancianos solos, enfermos, personas con limitaciones. Aun así, se ha hecho bajo supervisión de los equipos diocesanos, responsables comunitarios e incluso miembros del clero.


¿Ha sido justo? ¿Ha llegado a todos los necesitados? Seguramente no. Muchos con graves problemas se han quedado fuera. No podía ser de otro modo en una sociedad tan rota como la nuestra, carente de alimentos, de economía muy pobre y población envejecida. La perfección no existe en el ser humano, por mucho que se empeñe. De lo que sí estoy segura es de que la Iglesia está haciendo lo mejor que puede con esta enorme responsabilidad que le han confiado.


Debemos luchar por una nación que no necesite estas ayudas. Dejemos de vivir de limosnas ajenas y construyamos un país donde cada cual levante su propia economía.


Agradezcamos la ayuda a Estados Unidos y a la Iglesia. Y luchemos por una patria con todos y para todos.


📷 Ayuda humanitaria en manos de la Iglesia Católica | Web | Conferencia de Obispos Católicos de Cuba

 
 
 
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