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LA FURIA ROJA VOLVIÓ A RUGIR, Y YO VOLVÍ A SER ESA NIÑA

  • hace 28 minutos
  • 2 min de lectura

✍️ Alejandra García


Hace dieciséis años, cuando España ganó su primera Copa del Mundo en Johannesburgo, yo era una niña feliz que gritó cada partido y lloró con el gol de la victoria. Esa noche se me quedó grabada para siempre, aunque la viera desde Cuba.


Ahora, dieciséis años después, desde Nueva Jersey, la Furia Roja lo volvió a hacer, y de la forma más poética: un gol en la prórroga, como el de Iniesta, esta vez de Ferran Torres ante Argentina. En las gradas estaban ellos, Casillas, Ramos, Xavi, Iniesta, Puyol, Navas, El Guaje Villa, casi todo el equipo de 2010, saltando como hinchas al ver nacer la segunda estrella que ellos mismos empezaron a coser.


El debut fue un 0-0 amargo ante Cabo Verde: mandé a la selección a la mierda, aunque no jugó mal, solo se topó con Vozinha, un portero de 40 años que le regaló a su país su primer punto mundialista. Fue el único tropiezo: España cerró con un solo gol en contra en ocho partidos.


Otra vez, un puñado de muchachos con hambre y corazón cargó al país: Yamal con 19 añitos y ya campeón, Cucurella sosteniendo la izquierda como un muro, Oyarzabal anotando en cada final que juega, Rodri con el Balón de Oro tras superar una lesión, Unai Simón con el Guante de Oro, Cubarsí como mejor joven, y Nico Williams entregándole su medalla a su madre, el gesto más hermoso del torneo.


Alrededor, un Mundial de leyendas y despedidas. Bellingham cargó a una Inglaterra que soñaba su segunda estrella desde 1966. Mbappé cerró como máximo goleador histórico de los Mundiales con 22 goles, superando a Messi. Haaland metió a Noruega en octavos después de 28 años de ausencia. Y se despidieron, probablemente para siempre, dos gigantes: Cristiano, eliminado en octavos a los 41 años sin su único trofeo pendiente, y Messi, jugando a los 39 su sexta y última Copa, perdiendo esta final frente al mismo Yamal al que una vez cargó de bebé en una foto.


Todo esto lo viví en cubano: a punta de apagones, con lives de YouTube frizados y el celular al 3 %. La final la vi en un bar de Holguín, de regreso de un viaje, cansada pero sin perderme ni un minuto: ese momento era sagrado. Ni la crisis energética apaga las ganas de ver ganar a tu equipo.


Ojalá la tercera estrella la vea festejar desde una Cuba libre. Gracias, Furia Roja. Gracias, fútbol. Una vez más volví a ser esa niña que soñaba con ver ganar a su selección.


📷 Selección española levantando la copa de campeones en 2026 | Instagram | Selección Española Masculina de Fútbol

 
 
 
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