EL PODER DE LOS SIN PODER

✍️ Pedro Armando Junco
El poder de los sin poder, de Václav Havel, es un ensayo escrito en 1978. Havel fue el último presidente de Checoslovaquia, elegido en diciembre de 1989 durante la transición que siguió a la Revolución de Terciopelo. El texto, dividido en veintidós capítulos, analiza y denuncia las formas de castración social e intelectual a las que fueron sometidos los países del bloque soviético. Pero, asimismo, se vuelve una guía de cómo revertir el poder "enzombizante" de tantos años de propaganda.
Uno de los ejes centrales de su tesis es la responsabilidad individual. Cada ser humano tiene la responsabilidad de ejercer su libre albedrío y no justificarse con las circunstancias. Es necesario un despertar del individuo a la realidad en que se mueve y una consciente toma de decisiones con base en lo que desea para su futuro. No le quita peso al asunto de la propaganda, los movimientos de masas y los mecanismos de vigilancia y control social en que cualquier vecino puede ser el espía que te denuncie si no cuelgas el cartel político apropiado en tu negocio. Pero no exime de la responsabilidad de cada quien y del papel que representan en el gran juego de los opresores idealistas.
Este libro fue escrito en 1978, y nosotros hemos padecido las mismas situaciones desagradables. Pero hemos evolucionado hacia un terror social indescriptible, apolítico y falto por completo de fe o perspectiva de futuro. Ahora navegamos entre la desidia, la ansiedad y el carpe diem sin latín en la burbuja de tiempo paleolítica o post-apocalíptica. Los ancianos leen en las aceras, pero no hay revoluciones de ancianos.
Sería bueno que ahora se leyera este libro, no como una aventura ni como una tragedia, sino como lo que es: un manual de emergencias, un ensayo de tiempos malos, un recordatorio de que sí podemos hacer algo: tomar responsabilidad de nuestras acciones.
Dios nos dio el libre albedrío y permitimos que los cerdos de Rebelión en la granja se lo comieran. Pero el libre albedrío se regenera por sí mismo. Solo tenemos que recordar cómo se usa.
📷 Pedro Armando Junco




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