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EL AULA DE MI HIJA NO APARECE EN LA FOTO

  • hace 7 horas
  • 2 min de lectura

✍️ Eloísa García


El aula de mi hija tiene las persianas rotas, paredes limpias porque las pintamos nosotros, los padres, y un falso techo cargado de humedad por las filtraciones, con zonas donde ya empiezan a aparecer agujeros.


Pero esa aula no es la que aparece en la fotografía publicada por Roberto Morales Ojeda. Es donde nuestros hijos van a estudiar.


A pocos días del inicio del curso escolar, Morales Ojeda, miembro del Buró Político y secretario de Organización del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, publicó en Facebook una fotografía de un aula pulcra, preparada para recibir a los estudiantes.


En su texto aseguró que el estado destina recursos para que ningún niño o joven quede sin escuela o sin maestro y habló de un "cerco económico" cada vez más asfixiante. También dijo que la educación es "cosa de todos".


Mi hija comenzará tercero de primaria sentada en una silla amarrada con alambres. Las mesas son las mismas desde que estaba en primero. Puede que sean incluso las mismas en las que su padre se sentó a su edad.


La pizarra tiene un agujero que la maestra esquiva con destreza. A veces, el hueco termina convertido en un dibujo infantil.


Lo que no se puede transformar con imaginación es la falta de uniforme. El del curso anterior tuve que arreglarlo: le empalmé una franja de tela intentando que no se notara.


Ya lavé y dejé como nueva la mochila y la lonchera, compré cuatro libretas a 350 pesos cada una, además de lápices, forros de colores, crayolas, sacapuntas y gomas.


El dinero destinado a la comida del mes terminó convertido en un par de zapatos porque los que le habían regalado le quedan grandes.


Y mientras leo que la educación es "cosa de todos", pienso que, en esto sí tiene razón Morales Ojeda: en nuestras escuelas termina siendo cosa de todos, especialmente de los padres.


Los padres pintamos y limpiamos el aula. Entre todos compramos los tubos de luz fría y pagamos a un electricista para instalarlos.


Lo único positivo en mi caso es que mi hija tendrá maestra. Ya estuvo en primer grado sin ella y sé lo que significa que te digan que mejor te la lleves para la casa porque va a quedarse sola.


Si van a hablar de cómo comienza el curso escolar, habría que mostrar las aulas con filtraciones, moho, persianas rotas, agujeros en el techo, pizarras con huecos y sillas sujetas con alambre. También habría que hablar de los niños que llegan sin desayunar ni merienda, de los apagones de 24 a 30 horas que nos obligan a cocinar con leña y carbón, del cansancio acumulado y de las noches sin dormir.


Conozco niños de la misma escuela que tocan a mi puerta para preguntar si tengo un vasito de leche.


El aula de mi hija no aparece en la foto, pero existe.


📷 Anet García

 
 
 

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