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CARBÓN POR LOS CDR

  • hace 11 horas
  • 2 Min. de lectura

✍️ Pedro Armando Junco


En la tarde del martes pasado se reunió en la escalinata de la iglesia de Santa Ana, en la ciudad de Camagüey, un nutrido grupo de personas "vulnerables", pertenecientes a varios de los CDR de la zona, en espera de carbón de marabú para cocinar.


La delegada de la circunscripción, luego de estudiar los casos de mayor urgencia previo contacto con el proveedor, según se dice de una cooperativa del municipio Najasa, seleccionó a determinados miembros de la organización revolucionaria y conformó un listado de solicitudes de familias muy necesitadas. Luego avisó del camión, que debería llegar de un momento a otro, y allí permanecieron las personas a la espera del preciado combustible.


Reinaba el entusiasmo en el grupo porque la oferta es muy atractiva: traerles sacos de carbón de marabú al módico precio de 1 300 pesos la unidad es una ganga, si se tiene en cuenta que los carboneros en la calle cobran hasta 2 400 por una bolsa; la matemática no falla, escuché decir a uno al considerar que se ahorran mil pesos en cada unidad.


La tarde cayó plácidamente, pero el nutrido grupo, en vez de aligerarse ante la oscuridad, se mantuvo conciso: esa es la energía mágica que hace luchar con todas sus fuerzas al desesperado por alcanzar la sobrevivencia.


Por fin, ya entrada la noche, apareció el camión colmado de sacos. Sin embargo, el precio había cambiado del dicho al hecho. Así que los pobres cederistas tuvieron que rascarse el bolsillo un poco más todavía y pagar 1500 pesos para obtener esa migaja que, por demás de racionalizada y perteneciente al combustible de cocina hogareña del siglo XIX, representa la mitad de una jubilación promedio.


📷 Afueras de la iglesia de Santa Ana, en la ciudad de Camagüey | Pedro Armando Junco

 
 
 

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