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LA VIVA ESTAMPA DEL DESAMPARO

hace 11 minutos
2 min de lectura

✍️ Pedro Armando Junco


A un país donde la alimentación es un lujo, el agua escasea como en el desierto, los medicamentos brillan por su ausencia, la electricidad es un milagro, el precario transporte está impagable y otras tantas limitaciones que aplastan al ciudadano común, no le queda otra opción que evolucionar hacia el desorden, el vicio, la delincuencia y la degradación moral que vivimos actualmente. Yo me pregunto hasta dónde vamos a llegar, si ya en cualquier esquina nos topamos con basureros y personas que son la viva estampa del desamparo.


Estamos abocados a un caos total, como el que sufre Haití: incipientes pandillas roban y asaltan a diario en todo el territorio nacional. Ya se hace imposible salir de noche a la calle ante la amenaza de un asalto con arma blanca. Los ancianos que salimos de día lo hacemos temerosos, entre baches, triciclos y otros riesgos de la edad.


La remuneración del trabajo estatal en sectores tan prioritarios como la salud y la educación es una burla draconiana para quienes cuidan de nuestros enfermos y educan a nuestros hijos. Basta con ver en las redes las fotos de los hospitales o escuchar la anécdota de un vecino saliente de ingreso; los niños y los maestros sin almuerzo que trabajan una sola sesión. Las condiciones son terribles, y esa burla es la que conduce a que nadie quiera trabajar en esos sectores.


Hay mucha gente que vive del invento, del compra y vende y, por supuesto, de la estafa. Pero se intenta capitalizar a golpe de mocha, sin tomar en cuenta a los millones de cubanos desvalidos, cuyos salarios y retiros hoy no rebasan los cuatro dólares. Por poner un ejemplo: ¿Cuántos años de retiro íntegro, con una inflación actual de 850 pesos por un dólar, necesitaría un jubilado para adquirir un pequeño botellón de gas de cocina al precio que lo está vendiendo el estado?


Sin embargo, quienes dirigen el país viran la cara sin importarles el caos que se nos avecina y extreman todos sus esfuerzos en perseguir a periodistas independientes y a todo aquel que es capaz de expresar su descontento ante la ineficiencia del régimen.


Por eso yo no puedo quedarme con los brazos cruzados ante tal crisis humanitaria y tengo que decir algo: la miseria está acabando un pueblo y la represión que pretende desaparecer todo vestigio de protesta.


Necesitamos exigir la libertad de todos los presos políticos y la consulta popular vinculante que permita al pueblo cubano determinar su destino.


📷 Pedro Armando Junco

 
 
 

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