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VEINTE AÑOS DEL MISMO BLUES: LA HABANA EN APAGÓN

  • 13 jul
  • 2 min de lectura

✍️ Alejandra García


Hace veinte años, X Alfonso escribió una canción sobre una ciudad dormida y una luz robada que deja los deseos a oscuras. La reestrenó este año en su álbum AIRE y dijo que, aunque tiene dos décadas, suena como si fuera de ayer. Eso debería ser noticia de vergüenza nacional.


Bienvenidos a La Habana, donde cocinar con carbón no es nostalgia, es el único plan. En Los Sitios, hora y media de luz en cuarenta y ocho. En Atarés, cinco días sin corriente. En Marianao, vecinos queman basura de madrugada e increpan a funcionarios sin soluciones.


A las siete de la mañana, la cola del pan: inmóviles, sudando. ¿Cómo se llama eso? No es resiliencia, es domesticación: décadas entrenando a un pueblo para agradecer lo poco.


El 96,91 % de la población perdió acceso adecuado a alimentos. Más del 60 % dedica hasta quince horas semanales solo para comer. El socialismo resuelve: que no tengas opciones.


La dictadura sí trabaja: solo en junio, casi 300 acciones represivas, entre ellas decenas de detenciones arbitrarias. En Santiago de Cuba, boinas negras contuvieron un cacerolazo. Armas contra ollas: esa es la proporción entre su poder y su miedo.


Cuba cerró 2025 con más de once mil protestas, 25 % más que el año anterior. Los números no mienten, aunque la dictadura sí.


Y como si la miseria necesitara subrayarse, el sistema eléctrico se rindió dos veces en una semana: el 6 y el 10 de julio, horas antes del aniversario del 11J. Fue el cuarto colapso del año: nueve millones de personas volvieron a quedarse a oscuras.


Aun así, los zombis siguen en la cola. No es desprecio, es dolor: con más de 1 000 presos políticos y condenas de más de diez años por el 11J, bajar la cabeza parece el instinto. Pero esto no es un apagón pasajero, es el sistema. Esta isla es una prisión con palmeras y música triste.


Por eso esa canción no envejece: el país tampoco avanza. La luz robada de Habana Blues ya no es metáfora: se va cada noche en Los Sitios, Marianao, El Cerro, dejando en tinieblas los deseos de una generación tras otra.


Quizás esta noche alguien salga con su cacerola, grite libertad en la oscuridad, y sea el acto más luminoso de La Habana.


Porque en el país más oscuro de todos, los que se rebelan son la única luz que queda.


Con rabia y todavía vivos.


📷 Alejandra García

 
 
 

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