SU PROPUESTA POLÍTICA SÍ ES UNA UTOPÍA EN EL HORIZONTE
- 22 jul
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✍️ Sol García Basulto
En una reciente comparecencia ante la cadena internacional rusa RT, el dictador Miguel Díaz-Canel, al ser interpelado sobre las vías para rescatar a la nación del colapso, optó primeramente por evadir la pregunta parafraseando de manera imprecisa el concepto sobre la utopía y el movimiento del cineasta Fernando Birri, popularizado por Eduardo Galeano: "La utopía está en el horizonte. Cuando caminamos dos pasos, la utopía retrocede dos pasos. Y el horizonte se adelanta en diez pasos. ¿Para qué sirve la utopía? Para caminar".
Esta cita es una reflexión existencial sobre la marcha y la búsqueda constante de lo intangible, que en la boca de un artista o un pensador invita a la perseverancia espiritual frente a ideales humanamente inaccesibles. No guarda relación alguna con ciencias políticas o estrategias económicas perfectamente aplicables en la isla. Por tanto, escucharla como declaratoria de quien administra recursos públicos y crisis materiales se convierte en una ambigüedad calificable, cuando menos, de inapropiada dadas las circunstancias que atraviesa el pueblo.
Utilizar este galimatías lírico desde la cúspide del poder político para explicar los constantes fracasos de su modelo económico constituye una falta de ética pública y un desprecio a la inteligencia de los ciudadanos. Está entre las obligaciones ineludibles de quienes administran los recursos de una nación ofrecer datos, explicaciones transparentes, soluciones y respuestas concretas. Responder a una pregunta sobre la emergencia material que atravesamos con piruetas poéticas que incluso resultan difíciles de entender es una maniobra elusiva que evidencia la irresponsabilidad institucional, confirma la ineficacia del sistema y argumenta las razones del fracaso administrativo: cada error cometido, proyecto sin resultados o normativas que presionan al individuo no son accidentes de gestión sino la prolongación de un viaje cuyo destino fue utópico desde el comienzo.
Declaraciones como esta ponen de manifiesto la ausencia de voluntad técnica y de estrategias económicas viables para enderezar el rumbo del país por parte de la dictadura. Podemos constatar otra vez que, mientras la sociedad real sufre las consecuencias de su modelo implosivo, transita por un desgaste extenuante de supervivencia diaria arrastrado a la precariedad, el sufrimiento de epidemias y la represión, al mal titulado presidente le queda tiempo para leer poesía y la cúpula dirigente interpreta las metas de bienestar social como inalcanzables en el horizonte.
📷 Juan Pablo Estrada




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